¿Cómo gestionar mejor el tiempo, y en consecuencia tu vida?

 

Alberto Pena, estudió Ciencias Empresariales y enseguida se vinculó a proyectos pioneros de información digital, entre ellos Las Noticias en la red y La Brújula- Brújula.

Trabajó en la división de móviles de Telecinco, creó Kunno Systems y fue director de Movilisto para España. En 2004 fundó ThinkWasabi, blog de referencia sobre la utilización de la tecnología e Internet en el ámbito de la Gestión Personal y la Organización. Imparte cursos y seminarios y ha volcado su carrera profesional como asesor exclusivo para empresas en el ámbito de la productividad.

Alberto, ¿qué  encontrará el lector en GESTIONA MEJOR TU VIDA?

Un libro de experiencias, de mis experiencias en el mundo de la Productividad y la Gestión Personal. Cuando decidí escribir el libro pretendía transmitir mi experiencia en clave de respuesta a las personas que se preguntan “¿es posible ser productivo de verdad?, ¿es posible cumplir con las tareas, dar lo mejor de ti y todavía tener vida personal?”En el libro cuento cómoyo salí de mi “bancarrota productiva” para ir mejorando poco a poco el modo en el que gestiono mi vida.

¿A qué crees que es debido nuestra tradicional dificultad para gestionar nuestro tiempo personal y profesional?

Sencillamente a que nadie nos ha enseñado. Ni en la escuela, ni en la universidad y rara vez en el seno familiar nos enseñan estas cosas. Nos dejan caer en el mundo laboral sin habernos enseñado lo esencial, que es a gestionarnos a nosotros mismos. Invertimos en formación, en equipos humanos, en medios técnicos, en informática y tecnología y nos olvidamos lo principal. Nosotros. Todos y cada uno de nosotros somos la empresa más grande y más importante que jamás vamos a fundar y dirigir. No se puede navegar sin saber maniobrar con el barco.

Confundimos lo personal con lo profesional porque como todo lo relacionado con la Gestión Personal lo hemos aprendido sobre la marcha, mal. Hemos desarrollado malos hábitos.

En tu libro abogas por pequeños cambios sostenibles antes que  acutar a base de “bravuconadas”….

Es el único modo que conozco para cambiar de verdad. Todo el mundo puede mejorar, todo el mundo puede cambiar… pero no todo el mundo cambia. Muchas veces nos proponemos cambios para los que sí estamos preparados pero no del modo que queremos. Queremos atajos, descuentos, resultados rápidos. Y en Productividad Personal eso no existe.

¿Quieres cambiar de verdad? Plantéate sólo un cambio a la vez, que sea sumamente pequeño (yo los llamo “nanocambios”) y sobre todo repite y repite cada día hasta la saciedad. En mi vida he logrado muchos cambios, otros no. Y siempre que he fallado ha sido por intentar bravuconadas. El cambio inteligente, funciona.

En tu libro nombres siete principios o “giros” sobre los que cimentar el cambio hacia una nueva forma de gestionar nuestra vida, ¿en qué consisten exactamente?

Son ideas que a base de repetición se convierten en rutinas, en costumbre y finalmente en hábito. El hábito es la clave de todo porque nos permite hacer las cosas de forma natural, porque nos sale de dentro. Yo los llamo “giros” porque precisamente nos permiten cambiar, voltear y caminar hacia la dirección contraria. La Proactividad, la Perspectiva, la Simplicidad, el Enfoque, el Método, el Autocontrol y la Evaluación nos ayudan a ser más productivos, a dar lo mejor de nosotros mismos y en definitiva a trabajar y vivir mejor. Es lo único que yo persigo. El único fin de la Productividad Personal es hacerte mejor y hacer que vivas mejor.

Una de las mayores resistencias viene expresada por la frase “no tengo tiempo”. ¿Cómo vencerla?

El tiempo NO es el problema. Y lo repito: el tiempo no es el problema. Hay una frase ridícula y muy extendida que dice “el tiempo es oro”. Y es falso porque nosotros continuamente estamos devaluando su precio porque lo maltratamos con actividades y tareas intrascendentes.

Cuando doy una conferencia o un curso de Productividad una de las frases que más se repite es “no tengo tiempo o “tanto por hacer y tan poco tiempo”. Yo ahora trabajo cuatro horas menos que hace cinco años pero mi trabajo es infinitamente superior en calidad y excelencia y además he logrado “hacer sitio” para cosas importantes, para mi ocio y vida personal.

La clave está en preguntarte: ¿de verdad NECESITO hacer esto? ¿De verdad y honestamente TENGO que hacer esto? Nos rodeamos de infinidad de tareas y actividades estúpidas que no nos aportan nada. Todo lo contrario, nos roban algo más valioso que el tiempo: mi creatividad, mi ilusión, mi optimismo, mi energía, mi empuje, mi liderazgo, mi motivación.

Empieza a invertir todo eso en tareas que de verdad cuentan y empezarás a vivir de verdad.

A menudo experimentamos el síndrome de la procrastinación: ¿en qué consiste y cómo podemos superarlo?

Es algo que todos nosotros llevamos haciendo desde pequeños. Cuando nuestra madre nos decía que ordenáramos nuestra habitación y nosotros decíamos “lo hago luego”, estábamos Procrastinando.

Es la tendencia a demorar algo que tenemos que hacer inevitablemente. Muchas veces por pereza, otras por temor o miedo, o bien por inseguridad o indecisión. La causa no importa tanto como su resultado: la tarea inevitable sigue sin hacerse.

Para vencerla hay muchas soluciones. En primer lugar dale un sentido, por qué es importante para ti hacer eso. Si la tarea te intimida por sus dimensiones, trocéala hasta descomponerla en minitareas que te abrumen menos. Piensa también que el “coste” de no hacer es mucho más alto que el de hacer. Y finalmente recuerda, como decía Ana Frank, que el trabajo da satisfacción. El ponerte en marcha y hacer, te hace mejor.

Queremos tomar el control de nuestras vidas, sentir que dominamos el tiempo y no al revés: ¿Qué  pasos más inmediatos debemos dar?

Hay que tener claro que no hay recetas rápidas y sobre todo hay que concienciarse que el cambio es difícil y duro. Posible, sí, pero lleno de tropiezos y errores.

En primer lugar pon ante ti las cosas que de verdad quieres conseguir. Siéntate y reflexiona qué es lo que de verdad quieres, te motiva, te inspira. Qué es aquello por lo que merece la pena luchar. Haz una lista y ponlo por escrito.

En segundo lugar empieza a simplificar tu vida. Revisa las tareas, actividades y compromisos —personales, sociales y profesionales— que no sólo no te aportan nada sino que te alejan de la lista de cosas importantes. Para tomar las riendas de tu vida tienes que empezar a tomar decisiones y en la mayoría de los casos implican decir “no” o sacrificar cosas. Recuerda: todo lo que no te acerca a lo que quieres, te aleja. Todo lo que no suma, resta.

En tercer lugar, cada mañana, concéntrate en lo que yo llamo las Tareas Clave. Tareas verdaderamente importantes, que producen resultados, que sí tienen que ver con tu trabajo y que en la mayoría de los casos conectan con los objetivos de tu lista personal, de las cosas que quieres conseguir de corazón. Lo demás, importa poco o no importa.

Hagas lo que hagas, intenta un solo cambio a la vez, que sea pequeño, sencillo, muy concreto y repítelo hasta la saciedad. Hasta que te salga de dentro y sea un hábito

¿A qué te dedicas?

DAVID HERNÁNDEZ,
director de You Coach!

david@newsyoucoach.com
No, no me refiero a tu profesión. Me refiero a algo que va mucho más allá. ¿Qué ocupa tu tiempo? ¿A qué dedicas la mayor parte de tu tiempo? La pregunta puede resultar excesivamente simplona, sin embargo la respuesta no lo es. Vivimos bajo la “tiranía” de lo material, de lo económico y llegamos a la conclusión de que el dinero es una de las claves de la felicidad. No pretendo hacer un artículo “romántico”, ni mucho menos. Es un tema manido y trillado. Tan sólo quiero compartir una reflexión con ustedes. Las personas de mi alrededor que más felices son distan de ser las más fuertes económicamente. Si tuviera que hacer el esfuerzo de reducir a un factor que module la sensación de felicidad de las personas de mi entorno sería sin duda, el factor tiempo. Cada vez estoy más convencido de que existe una alta correlación   (por no decir determinación) entre la satisfacción con el uso que das a tu tiempo y tu percepción subjetiva de felicidad. Parece claro que uno de los componentes de la felicidad debe ir relacionado con “tener tiempo para lo que me gusta hacer”: estar con mi familia, salir con mis amigos, practicar tal o cual hobbie. Sin embargo, pese a que existe un alto consenso  en la importancia de que lo que haces con tu tiempo influye en tu felicidad a la hora de la verdad no nos motivamos para gestionar nuestro tiempo de una forma más óptima.

Sobre el tiempo realizamos atribuciones externas, establecemos un locus de control externo: es algo que me viene dado, no puedo “manejar” y normalmente lo entendemos como aquello que nos sobra cuando hemos terminado la jornada laboral. Así las cosas no salimos al encuentro con nuestro tiempo sino que adoptamos una actitud pasiva  y lo recogemos como migajas ya que constituye el tiempo que nos sobra después de cumplir con nuestras “obligaciones”.

Otra “trampa” que nos autoimponemos con el tiempo es la procrastinación: haré tal o cual cosa en cuanto tenga tiempo. Es un ciclo sin fin, nunca, absolutamente, nunca dispondremos de ese tiempo si nos limitamos a esperar que aparezca (cual aparición mariana). Parece claro que el tiempo no viene, sino que hay que ir a buscarlo.

Me gustaría preguntarle al lector qué parte de su tiempo está dedicado a tareas coherentes con sus valores, metas y objetivos (sean estos personales o laborales) o qué proporción del día lo pasan en cosas que realmente le hacen feliz. ¿Les compensa el uso que hacen del tiempo? ¿Qué sueldo pedirían para entregar todo su tiempo a la empresa y restárselo del resto de factores importantes en la vida: pareja, familia, ocio, etc. ¿Les compensa hacerlo?

Parece que el tiempo es el hermano “pobre” del dinero. Muchas personas se someten a la presunta importancia que éste tiene y se olvidan de aquel.

Corremos el peligro de instalarnos definitivamente en el denominado circulo de la rata: tengo más dinero, quiero más bienes materiales (un coche mejor, una casa más grande, etc.) y tendré que trabajar más (menos tiempo para el resto de cosas en la vida de una persona) para saciar ese círculo vicioso.

Este artículo no pretende dar consejos ni facilitar que extraigan moralejas (¡Dios me libre!), Sólo quiero compartir con ustedes que dedicar mi tiempo a lo que realmente quiero (incluido un trabajo enriquecedor desde el punto de vista no económico) es lo que verdaderamente me hace feliz. Ir una tarde al cine a un horario teóricamente “prohibitivo” en la sociedad actual, por ejemplo la sesión de las 18 horas parecería un lujo… y lo cierto es que realmente lo es. También lo es  pasar una tarde en el sofá leyendo un buen libro o simplemente paseando, sin la necesidad de estar “produciendo”  Animo a los lectores a que inicien su propio camino para una mejor gestión del tiempo, que esté alineada con los valores importantes de su vida y que nos genere como resultado que los 80 años que de media nos toca vivir sea un tránsito feliz, que incluso que nos parezca que transcurre a una velocidad de vértigo, señal inequívoca de que lo habremos pasado bien. Les animo a una nueva filosofía: ¿y si a partir de mañana trazo un plan para dedicar más tiempo a lo que me hace realmente? ¿A qué te dedicas? ¿A ver el tiempo escurrirse entre tus dedos o a fluir con él?