¿ERE o ERTE? Diferencias y cómo afectan a tu plantilla hoy

¿ERE o ERTE?

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En los últimos años, la legislación laboral en España ha estado marcada por dos figuras que generan muchas dudas entre empresas y trabajadores: el ERE o ERTE. Estas son dos herramientas de regulación de empleo, pero tienen implicaciones muy diferentes. Comprenderlas es esencial para tomar decisiones que garanticen la viabilidad del negocio y, al mismo tiempo, respeten los derechos laborales.

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Qué es un ERE

El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es un procedimiento que permite a una empresa reducir definitivamente su plantilla. Se aplica cuando por diversas causas económicas, técnicas, organizativas o de producción se hace imposible mantener a todos los trabajadores.

En este caso, los contratos se extinguen de forma permanente. Los trabajadores afectados tienen derecho a una indemnización y a solicitar la prestación por desempleo, pero dejan de ser parte de la empresa. Es una medida que impacta porque implica reestructuración profunda y decisiones difíciles, y necesita además la aprobación de la autoridad laboral tras un proceso de negociación con los representantes de los trabajadores.

Qué es un ERTE

El Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) comparte con el ERE la necesidad de justificar causas objetivas, pero su aplicación es distinta. Aquí la medida no es un despido definitivo, sino la suspensión temporal de los contratos o la reducción de jornada.

Esto significa que el vínculo laboral entre la empresa y los trabajadores sigue estando activo. Durante el tiempo en que dura el ERTE, los empleados pueden acceder a la prestación por desempleo y siguen dados de alta en la Seguridad Social. Una vez finaliza el expediente, recuperan su puesto de trabajo en las mismas condiciones en el que la dejaron.

El ERTE se hizo muy evidente durante la pandemia, cuando miles de empresas lo utilizaron para adaptarse a una situación extraordinaria sin perder a sus equipos de forma irreversible.

ERE o ERTE: principales diferencias

Aunque los dos procedimientos tienen un marco legal parecido, la diferencia esencial está en su alcance. El ERE implica la extinción de contratos y, por tanto, un cambio permanente en la estructura de la plantilla. El ERTE, en cambio, es una suspensión o reducción temporal que cambiará cuando la situación mejore.

También son diferentes en el impacto económico: el ERE exige a la empresa pagar indemnizaciones por despido, mientras que en el ERTE no hay esas compensaciones, ya que los contratos no se extinguen. Además, el ERTE puede utilizarse por causas económicas o productivas, o también por fuerza mayor, lo que lo convierte en una herramienta más flexible en momentos de crisis.

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Cómo afectan hoy a tu plantilla

A día de hoy, elegir entre un ERE o un ERTE puede tener consecuencias claras en el día a día de los trabajadores. En un ERE, los empleados dejan definitivamente la empresa, con todo lo que ello implica, básicamente. Por otro lado, en un ERTE, los trabajadores saben que volverán a su puesto, aunque durante un tiempo tengan que adaptarse a percibir la prestación por desempleo en vez de su salario habitual.

En los últimos años se ha demostrado que el ERTE es una buena herramienta para atravesar periodos de incertidumbre sin romper el vínculo con la plantilla. El ERE, por su parte, sigue siendo la opción a la que recurren las empresas que necesitan un ajuste para asegurar su viabilidad.

Cuál elegir en tu empresa

La decisión entre aplicar un ERE o un ERTE no debe tomarse así porque sí. Todo depende de si el problema de la empresa es estructural o temporal. Cuando los problemas son pasajeros y sabes que vas a poder recuperarte, un ERTE es lo mejor porque permite mantener el talento mientras se alivia la carga económica. Si, en cambio, las dificultades son permanentes y sabes que la situación no puede mejorar, el ERE es la mejor opción para que la empresa pueda continuar operando.

Aspectos legales a tener en cuenta

Tanto el ERE como el ERTE son procedimientos formales que tienen que cumplir con unos requisitos legales. Es obligatorio abrir un periodo de consultas con los representantes de los trabajadores, presentar la documentación que justifique las causas y notificar la medida a la autoridad laboral.

No cumplir con estos pasos puede hacer que el expediente sea declarado nulo, lo que obligaría a la empresa a readmitir a los trabajadores y asumir todos los costes que conlleva. Por eso, el acompañamiento jurídico especializado es esencial para garantizar que todo el proceso cumple con las normas.

Aunque a menudo se confunden, ya has podido comprobar que el ERE y ERTE no son lo mismo.

¿Necesitas un asesoramiento especializado? En Armas y Asociados sabemos que marca la diferencia y por eso ayudamos a las empresas a gestionar procedimientos de regulación de empleo con seguridad jurídica y un enfoque estratégico que minimiza riesgos.

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